Discernir espíritus

En nuestros días, en los que tantas cosas han ido cambiando y lo han hecho muy de prisa, podemos sentir que nos toma la incertidumbre, la tristeza, o incluso el desasosiego, podemos fácilmente perder el control, sentirnos perdidos; por lo que es realmente importante conectarnos con nuestra parte espiritual, encontrar caminos para fortalecernos espiritualmente. Hay diversas maneras, distintas comunidades y experiencias que pueden ayudarnos a alcanzar el equilibrio y la paz de nuestra alma. Son vivencias muy personales que cada persona vive de manera distinta, única. Lo importante es buscar ese camino que nos haga sentir mejor.

Para los cristianos el discernimiento espiritual ha sido una vía de conocimiento para alcanzar la conexión con el creador y así alcanzar la sabiduría que permite la paz del espíritu. El don del discernimiento de espíritus, que también se conoce como "distinguir" los espíritus, es un don especial que sólo puede otorgar el Espíritu Santo, quien reparte estos dones entre los creyentes, según se señala en Corintios 12: 4-11. Cada uno de los creyentes presenta una activación espiritual distinta que le es otorgada para un servicio específico, pero es un don que no puede escoger. Es el Espíritu Santo quien lo hace.

¿Cómo discernir espíritus?

En el caso del don del discernimiento de espíritus, este don va creciendo en la medida en que el creyente madura en su Espíritu. Entonces es capaz de distinguir claramente entre el bien y el mal, entre lo que es bueno y lo que es mucho mejor. Esto significa que cualquier creyente nacido de nuevo, que decidió centrarse en la Palabra de Dios, puede discernir espiritualmente. Según se expresa en Hechos 17:11;1 "todos somos exhortados a discernir espiritualmente".

Ahora bien, entre los creyentes, hay personas que poseen de manera especial el don espiritual para el discernimiento de espíritus, es decir, tienen la capacidad para distinguir entre la verdad de la Palabra y otras doctrinas engañosas que provienen de los malos espíritus, los demonios. Desde los inicios del cristianismo ha habido falsas doctrinas en el seno de la Iglesia y falsos profetas que las difunden. Quienes tienen el don del discernimiento, y están familiarizados con las escrituras, pueden reconocer de manera inmediata lo que es contrario a ellas. Y así pueden “probar” los espíritus, cuáles son los que en verdad están alineados con Dios y cuáles se oponen a Él.

Es importante señalar que ningún don otorgado por el Espíritu Santo debe utilizarse para dominar a otras personas o reclamar para una unción especial en nombre de Dios. Quienes poseen este don usan de buena manera su conocimiento de las escrituras, lo utilizan para edificar al prójimo. El discernimiento puede alcanzarse a través de la oración, la información, la reflexión. Quien tiene el don para discernir los espíritus sabe juzgar bien, tiene la percepción moral para distinguir lo bueno de lo que no lo es.

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